martes, 10 de agosto de 2021

Eterna Peter Pan

 
"Nadie me enseñó a vencer al huracán,
ni hacer acrobacias con las palabras para lograr
hablar de lo grande que fue tenerte en mi vida.
Y aprender de ti. Y aprender de ti.
Ahora que soy más fuerte que el metal,
que esquivo las balas en esta guerra sin declarar,
me sobran preguntas, me falta aprender a vivir
recordándote, recordándote."
- Guevara -

Supongo que una se acostumbra a vivir sin despedirse. La gente pasa por nuestra historia y, en algún momento, sencillamente ya no está. Desaparece. 

Pero no logro acostumbrarme a tu no-despedida. A veces, tu recuerdo me oprime tanto el pecho que me salen goteras. Y no puedo enfadarme porque, al menos, tuve la fortuna de conocerte, de llamarte amiga y de ser la tuya. Es más de lo que muchas pueden decir. 

Quizás por prejuicios hacia tu estética de mujer musulmana, hubo quien no te dio la oportunidad, o más bien, debería decir que no se dio el placer de hablarte. Y precisamente, fue ese hiyab negro que ocultaba tu melena pelirroja, lo que me impulsó a acercarme para preguntarte los motivos. Te pedí perdón porque no quería que te sintieras cuestionada o no respetada. Fue en uno de esos bancos próximos a la biblioteca de la universidad. El sol lucía especialmente bonito en esos últimos días del verano ¡Qué época aquella! ¡Cuánta ilusión respirábamos, cuánta ingenuidad y cuántas ganas de comernos el mundo!! 

viernes, 28 de mayo de 2021

Historias de misión

"Son verdaderamente pacíficos aquellos que, con todo lo que padecen en este siglo, por el amor de nuestro Señor Jesucristo, conservan la paz en el alma y en el cuerpo"
(Adm XV)

Hay historias que merecen la pena ser escuchadas una y mil veces. Hoy le tocaba el turno a fray Manolo y a sus andanzas por tierras tan queridas como lejanas. Bueno no: son más que queridas, aunque un charco de nada nos separe. 

Y las fotografías siempre ayudan a iluminar el relato. Las imágenes de las décadas de los 80 y los 90 tienen esa belleza especial de la sencillez de vida, da igual si son de aquí o del otro lado del planeta. Me llama la atención cómo se parecen, desprenden la misma magia.

Medellín se ha desarrollado y ha crecido en estos años. Sin embargo, continúa con su característico paisaje urbano de ladrillo, extendiéndose colina arriba y una gran multitud de personas siguen reuniéndose para celebrar que Dios es bueno. A pesar de las desgracias, como el derrumbe que hubo en Villatina en el 87, en extrañas circunstancias y que acabó con la vida de muchas familias.

Fray Manolo habla con tanto cariño de su experiencia en Colombia que parece que lo está viendo según lo cuenta y yo lo revivo con él a través de sus palabras. Me parece verle subir por la ladera de pendiente infinita, descender hasta la Estrella para ayudar, pararse a hablar con la gente y celebrar los oficios de Semana Santa en la parroquia Hermano Francisco.

lunes, 1 de marzo de 2021

La princesa que escapó por la ventana y se piró

La princesa vivía encerrada en la lujosa torre de palacio, donde sólo debía preocuparse por mirarse al espejo y ponerse guapa para el príncipe azul que fuera a rescatarla del dragón que la custodiaba tras esos muros.

Un día, mientras barría el suelo de su alcoba, se preguntó por qué tenía que usar la escoba para algo tan vulgar y aburrido, cuando había un sinfín de otras actividades más provechosas que podía realizar con ella. Así que, con gran determinación, se quitó ese horrible vestido que le oprimía el pecho, montó sobre su escoba y salió volando por el pequeño ventanuco.

Entonces, se dio cuenta de que era libre, que la vida de fuera era fantástica y que no necesitaba que la salvaran. Que nadie podía decidir por ella su futuro ni su felicidad.

Y se dio cuenta, que no había dragón ni hechizo que la obligaran a quedarse en el palacio, que todo habían sido mentiras para que los príncipes azules mantuvieran sus privilegios y el mundo continuara su curso como hasta ahora.

Y se rebeló. Fue consciente de que ella tenía muchos más talentos que haber aprendido a limpiar y saberse maquillar. Que merecía mucho más que una vida de espera para ser convertida en trofeo. ¿Quién le garantizaba que le gustaría el príncipe? Nadie le había preguntado su opinión. No deseaba malgastar su tiempo besando sapos disfrazados. 

Vio como, al no pintarse, se le notaban las verrugas de la cara, pero no le importó, porque ya no usaba espejos y sólo tenía que gustarse a sí misma. Además, las otras brujas también tenían defectos, pero éstos no les impedían vivir en armonía, respetándose y ayudándose.

El rey, el padre de la princesa, encolerizó al enterarse de la noticia y amenazó a su hija con desheredarla si no regresaba a su cárcel de mármol.

Y la antigua princesa, no tuvo más remedio que tintar su sangre azul para volverla maravillosamente roja, perder comodidades, corona, lujos, protocolos, amistades de conveniencia, la obligación de la boda, de ser madre, florero y fregona.

lunes, 11 de enero de 2021

Misiones Franciscanas Conventuales


El curso pasado, las niñas y niños fueron las grandes heroínas de la pandemia, permaneciendo en casa durante el confinamiento y cumpliendo con todas las medidas de seguridad para cuidarse y cuidar de las demás. Además, pudieron seguir estudiando gracias a las nuevas tecnologías y así seguir aprendiendo y creciendo como personas.

Ahora, imagina por un momento que tus circunstancias hubiesen sido otras. Imagina que tu casa es una sola habitación dividida con apenas una cortina que separa cocina y cuarto. Imagina ser niña o niño y sufrir violencia intrafamilar y de género. Imagina que para dar de comer a tus hijas e hijos tienes que salir a vender a la calle diariamente y no poder hacerlo. Imagina que no existan ayudas municipales ni estatales. Imagina no tener acceso a Internet ni los recursos telemáticos para que tus hijas e hijos puedan continuar sus estudios. Imagina vivir lejos de hospitales y centros sanitarios y no contar con los medios para desplazarte… Imagina, por un instante, que vives en Corozal o en las aldeas de los alrededores, en la costa atlántica colombiana. Estas son las realidades que padecen muchas familias en la zona donde los franciscanos conventuales establecieron sus misiones en Colombia.

Desde Misiones Franciscanas Conventuales en España estamos apoyando los proyectos que se iniciaron para paliar las consecuencias de la pobreza en materia de salud y educación, tanto en la infancia como en la tercera edad. Para ello, en el 2003, se creó un comedor social donde cada año aumenta el número de personas atendidas. Actualmente, se proporciona una comida fuerte al día a 150 niños/as y 50 ancianos/as. Unidas al comedor, existen las brigadas de salud que realizan el seguimiento sanitario (análisis, peso, crecimiento…). Con la pandemia, el comedor se ha sustituido por la entrega de lotes de comida a las familias para que puedan subsistir. 

A nivel de educación, en Corozal se realiza un acompañamiento a través del proyecto de refuerzo escolar, aunque desde que comenzó la cuarentena, ha sido reemplazado por un grupo de personas voluntarias que acuden a los hogares para detectar necesidades y realizar funciones de supervisión. Además, los franciscanos, tanto en Corozal como en Medellín, promueven que todas las niñas y niños puedan acceder a la educación de manera igualitaria, dotando del material escolar imprescindible, cuyos gastos son financiados a través de los apadrinamientos desde España (20€/mes). Asimismo, desde Misiones Franciscanas Conventuales apoyamos otros microproyectos, según las necesidades y las demandas que van surgiendo.

El Papa Francisco en su encíclica Fratelli Tutti, nos anima a ser como el buen samaritano, hermanas de todas, dejando a un lado lo que nos diferencia y siendo corresponsables con toda la familia humana. Así, desde Misiones Franciscanas Conventuales queremos invitarte a colaborar con tu oración y con tu aporte material, haciendo un donativo o apadrinando a un niño o niña. Si, además, te interesa participar en el grupo de misiones o en futuros campos de trabajo misioneros en Colombia, nos puedes localizar en las parroquias de los franciscanos conventuales en tu ciudad. 

¡Muchas gracias!