lunes, 8 de diciembre de 2025

Luz y herida

No vivo en los mundos de Yupi.

No creo que la realidad sea flores y mariposas.

Nada es perfecto.

No soy tan naif

aunque lo parezca.


Sé bien que en todo hay una herida,

un vacío de amor.

Una soledad profunda 

donde nadie puede llegar.

Una intimidad última 

imposible de invadir.


Yo misma lo he descubierto:

un veneno que me penetra

desde la infancia hasta ahora

y que persiste en su absurdo.


¿Cómo es posible que un dolor tan grande 

nazca de los vínculos más estrechos,

de aquellos en los que deposité mi confianza 

y mis seguridades?

¿Qué nivel de conciencia,

de intención

y de toxicidad es real?

¿Cómo encontrar el punto medio

en esta tensión ponzoñosa

entre permanecer

y salir corriendo?

No soy una víctima.

O todas lo somos un poco.

Mucha es mi fortuna 

y esto no es una queja.


Reconozco que mi lengua

no es puñal,

quizás sí mi silencio

y la distancia que necesito 

para no caer en prisiones ajenas

ni en palabras que infrinjan 

un daño mayor.


Nadie lo sabe.

O tal vez sí,

pero una muralla de helada indiferencia 

ha impedido la construcción de puentes.

¿Cómo es posible?

Se puede defender lo indefendible.

(¿Se puede defender lo indefendible?)


No lo juzgo

-o al menos, lo intento -:

"todas tenemos lo nuestro".

Puede que no estemos preparadas.


Nadie lo creería.

Pero yo lo sé,

lo siento,

como un agujero negro

en el centro del pecho.

Y ya se sabe cuál es la naturaleza

de esas grandes masas de oscuridad.

jueves, 16 de octubre de 2025

Pequeña

Una mujer pequeña, encorvada en la acera.

Anochece, la luz se va extinguiendo
y las siluetas se difuminan en la brisa
del otoño.

Y ahí. En medio...

Una mujer de cabello cano y el rostro lleno de pliegues.

Miro lo que mira. 

Un insecto volador se mueve por los adoquines sin levantar el vuelo.

Se da cuenta de que la observo. 

Señala con el dedo al himenóptero 

y ríe, divertida.

Le devuelvo la sonrisa con ternura.


Una anciana plantada en mitad de la acera.


Sosteniendo el peso del mundo.

Admirando la realidad insignificante,

todavía descubriendo la belleza,

incluso en lo deleznable.


sábado, 13 de septiembre de 2025

Salvación

"¿Por qué he tardado tanto en comprender

mi lugar en la vida junto a aquellos

que habitan en los márgenes?

Una luz cegadora me mostraba espejismos."

- Víctor Herrero de Miguel -


Por fortuna, trabajo atendiendo personas.

Y sí: a veces pierdo la paciencia.
Me puede la demanda constante,
el nivel de exigencia,
la agresividad, el teatro de algunos,
el llanto sin lágrimas, 
la falta de ganas,
de movimiento;
la mentira evidente 
o velada.

Y pienso en términos de
"parásitos sociales" o me digo
que "ante el vicio de pedir..."

Pero además hay verdad,
heridas de infancia,
injusticia,
mochilas llenas,
esfuerzo, valor, lucha.
Historias que contar.

En el fondo
existe una certeza mayor:

jueves, 3 de julio de 2025

Beatus ille

"Los lirios. Los almendros florecidos.
El olor de la higuera.
Una alberca y un huerto.
La neblina de nácar
cuando atardece por el monte Aljibe.
El canto de los grillos que me lleva a la infancia.
Las primeras estrellas, lejanísimas.
La noche rumorosa.
La casa en que me esperas: tu mirada
perdida en el silencio de algún libro.
Algunas brasas. Tu sonrisa...

Si la muerte es el precio, qué barato."
- José Mateos -

No puedo dormir pensando si disfrutar del sol, de las estrellas, del mar o del bosque, de la poesía o del descanso es un privilegio de clase. 

No hablo de nuestro plano:
del pan de cada día, 
de un techo bajo el que cobijarse, 
del empleo digno
o de la calefacción en invierno.

Hablo de algo más allá. 
De contar con una mano 
que acaricie la tuya.
Y de esas cosas que te conducen a la plenitud, que se ven bloqueadas por la sed de dominio entre iguales.

Que no me responda nadie que no sea 
el niño que mira al cielo en Gaza;
la migrante que espera pagar el alquiler siendo esclavizada;
la niña que porta un rifle en Colombia,
cuando preferiría sostener una flor.

Una mujer que espera horrorizada un nuevo golpe 
o algo peor;
el abuelo enfermo 
o el agonizante en soledad.

El africano que lucha por su vida cruzando el mar, 
el que es juzgado por habitar la oscuridad de las adicciones,
la mujer embarazada que no desea ser madre.

El hombre que sufre la usura de gente con unas mínimas cuotas de poder y sin escrúpulos;
la chica que experimenta rechazo por su condición;
la niña no abrazada nunca por sus padres.

Las noches de la humanidad.
Tantas víctimas del sistema.
¿Cómo mirar el mundo con amor
desde la cloaca del sufrimiento injusto?

Ojalá ser tan leve como el jilguero, 
al que sólo se intuye entre las ramas del ciruelo,
o como la golondrina en su juego con la brisa marina.

¿No sientes nunca el miedo
de hacer daño a alguien?
¿De ponerte por encima?